
En medio de tanta controversia en Noruega, el Nobel Peace Center abrió sus puertas para dar a conocer los diferentes puntos de vista en relación con la galardonada María Corina Machado, aclarando muchas dudas y abriendo un espacio para escuchar voces diversas, conocer de la cultura, gastronomía y música venezolana, y también sin esperarlo se abrió un espacio para quienes no callamos la realidad que viven los venezolanos:
la tragedia de casi mil presos políticos, los desaparecidos, y aquellos a quienes les arrebataron la vida por pensar diferente.
Desde Héroes Anónimos agradecemos al Nobel Peace Center por abrir un espacio plural para que Noruega vea lo que muchos se niegan a ver.
Mostramos los rostros y nombres de quienes siguen aislados, los 33 desaparecidos del caso Gedeón, la masacre del Junquito,
nuestros héroes Óscar Pérez y su grupo,
el Capitán Acosta Arévalo
y el Teniente Ronald Ojeda.
No todo lo pude grabar,
pero los presentes fueron testigos de una realidad
que contrasta con la complacencia, las traiciones
y la sed de justicia y libertad
que aún claman los ciudadanos
en una Venezuela secuestrada.
En esa sala quedaron en evidencia
los rostros de la defensa del país secuestrada tras las rejas,
y los rostros de los desaparecidos por el Estado,
mostrando una verdad
que durante años se ha intentado ocultar.
Gracias por ese compromiso que marca la diferencia,
que se demuestra con hechos y no palabras,
con acciones que no buscan protagonismo, sino verdad.
@LibertyOrgztionf
Gracias por las fotos que nos enviaron familiares
y
#𝓢𝓐𝓑𝓐𝓝𝓐
#HeroesAnonimos
#𝓛𝓲𝓫𝓮𝓻𝓽𝔂 · #𝓕𝓪𝓶𝓲𝓵𝓲𝓪𝓢𝓞𝓢𝓛𝓲𝓫𝓮𝓻𝓽𝓪𝓭
Fe de vida de todos los desaparecidos.
#DondeEstánLosGedeones
Aquí el enlace con la publicación oficial de Héroes Anónimos.
y
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Cuando las puertas de la verdad se abran de par en par, los verdugos y sus cómplices temblarán ante la luz implacable. Cada grito silenciado, cada vida humillada, cada alma torturada y secuestrada clamará justicia, no habrá tinieblas que las contengan, ni sombras que las disfracen. ¡No habrá escape!
Será un amanecer implacable, un sol que queme las mentiras y revele los rostros ocultos bajo máscaras de poder y complicidad.
En ese instante, los verdugos —esos arquitectos del dolor, tejedores de cadenas invisibles— y sus cómplices, los que callaron por conveniencia, los que miraron al abismo y eligieron el silencio como escudo, serán arrastrados al centro de la plaza pública de la historia.
No habrá piedad en el juicio, porque la verdad no conoce indulto.
Cada grito ahogado, cada lágrima derramada en la oscuridad, cada vida truncada por la ambición ciega, se alzará como un testigo irrefutable.
Los verdugos temblarán al ver sus manos manchadas, no con tinta, sino con la sangre de los inocentes. Sus cómplices, esos traidores al alma humana, se desmoronarán como castillos de arena ante la marea de la justicia.
Y en ese momento de catarsis universal, el mundo exhalará un suspiro de redención.
Porque la verdad no solo juzga; libera.
Libera a los oprimidos de sus cadenas, a los olvidados de su exilio, a la humanidad de su vergüenza colectiva.
Los verdugos y sus secuaces serán condenados no por venganza, sino por la inexorable ley del equilibrio cósmico: lo que se siembra en la noche del engaño, se cosecha en el día de la luz.
¡Que tiemblen los tiranos! ¡Que se estremezcan los cobardes! Las puertas se abren, y con ellas, el fin de la impunidad.
La verdad marcha, inexorable, y nadie —ni rey ni vasallo, ni verdugo ni cómplice— escapará a su abrazo de fuego purificador.
Pero hoy, enaltecido sea el coraje de Héroes Anónimos, @HeroesAnonimosV sombras que no duermen, voces que no callan, manos que rompen cadenas en la oscuridad.
Con tenacidad de titanes, desenterraron la verdad, dieron rostro a los oprimidos y a los olvidados.
¡Por ellos, la historia no perdonará!
¡Por ellos, la impunidad muere hoy!
Eduardo A Carvajal Torbay.