La postura de Noruega, que se presenta como defensora de los derechos humanos, pero a la vez muestra una actitud radical contra el gobierno de @POTUS , que sabemos que NO es perfecto, no aporta algo positivo a la complejidad de la guerra de Rusia contra Ucrania.
También debemos ser objetivos y entender que existen grandes intereses detrás de esta guerra con casi un millón de víctimas.
Además, de su postura en contra el presidente Trump, mantiene relaciones cercanas con regímenes represivos como el de Nicolás Maduro en Venezuela, Raúl Castro en Cuba y Gustavo Petro en Colombia.
Esta contradicción es peligrosa, ya que Noruega, a pesar de su imagen de imparcialidad, también se coloca a favor de los criminales de Gaza, condenando al gobierno de Israel, victimizando a los terroristas que son el peligro para la humanidad.
Seguimos dejando que Noruega esté activa y protagónica en mesas de diálogo con estos gobiernos, donde la población oprimida nunca resulta ganadora.
Esto refleja una hipocresía que socava su credibilidad y resalta la falta de compromiso real con los derechos humanos y la paz.
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