Extracto del libro:
De
la Dictadura a la Democracia.
Por Gene
Sharp
Los
recursos que necesita el poder político.
El
principio es sencillo.
Los
dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no
pueden ni disponer de las fuentes de poder ni conservarlas.
Entre
las fuentes del poder político se encuentran las siguientes:
La
autoridad
La
creencia entre la gente de que el régimen es legítimo y que tiene
el deber moral de obedecerlo.
Los
recursos humanos
La
cantidad e importancia de las personas y grupos que obedecen a los
gobernantes, cooperan con ellos o los apoyan.
El
conocimiento y las destrezas
Los
que el régimen necesita para llevar a cabo acciones específicas, y
que le son suministrados por las personas y grupos que cooperan con
él.
Los
factores intangibles
Los
factores sicológicos e ideológicos que pueden mover a la gente a
obedecer y apoyar a los gobernantes.
Los
recursos materiales
Hasta
qué punto controlan los gobernantes la propiedad o tienen acceso a
ella, los recursos naturales, el sistema económico y los medios de
comunicación y transporte.
Las
sanciones
Castigos
con los que se amenaza, o que se aplican a los desobedientes o a los
que no colaboran, para asegurar su sumisión y cooperación,
necesarias ambas para que exista el régimen y para que ponga en
práctica sus políticas.
Todas
estas fuentes, sin embargo, dependen de la aceptación del régimen,
del sometimiento y obediencia de la población al mismo y de la
cooperación que le brindan innumerables personas y muchas de las
instituciones de la sociedad.
Estas
fuentes no están garantizadas.
Una
plena cooperación, obediencia y apoyo, harán más asequibles los
recursos que el poder necesita y en consecuencia, fortalecerán la
capacidad de obrar de cualquier gobierno.
Por otra parte, el negarles a
los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional,
disminuye y puede anular el acceso a las fuentes de poder de las que
dependen los gobernantes.
Sin acceso a tales recursos,
el poder de los gobernantes se debilita, y finalmente se disuelve.
Mucho antes, Nicolás
Maquiavelo había explicado que el príncipe “X" que tiene a
todo el pueblo por su enemigo, nunca puede estar seguro, y mientras
mayor sea su crueldad, mas débil se irá volviendo su régimen”.
Los casos de resistencia no
violenta se remontan por lo menos hasta el año 494 a. de C., cuando
los plebeyos les negaron su cooperación a sus amos, los patricios
romanos
Los pueblos en Asia, África,
las América, Australasia y las islas del Pacífico, así como en
Europa han empleado la lucha no violenta en distintos momentos.
Tres
de los factores más importantes para determinar hasta qué grado
estará o no controlado el poder del gobierno, son:
1) el
deseo relativo por parte de la población de imponerle limites al
poder del gobierno;
2) la
fuerza relativa de las organizaciones e instituciones independientes
para quitarle colectivamente los recursos que necesita el poder; y
3) la
relativa capacidad por parte de la población de negarle su
consentimiento y apoyo.
Durante
la revolución húngara de 1956-57, apareció una multitud de
“concejos de democracia directa”, que llegaron a juntarse
inclusive para establecer durante varias semanas todo un sistema
federal de instituciones y gobierno.
En
Polonia, durante las postrimerías de 1980, los trabajadores
mantuvieron sindicatos ilegales de Solidaridad y, en algunos casos,
tomaron el control de los sindicatos oficiales dominados por los
comunistas. Algunos de estos procesos institucionales pueden tener
consecuencias políticas muy importantes.
Las
Dictaduras Tienen Puntos Débiles
Puntos
débiles de las dictaduras:
Entre
los puntos débiles de las dictaduras están los siguientes:
1. Se
les puede restringir o negar la cooperación de muchas personas,
grupos e instituciones que necesitan para hacer funcionar el sistema.
2. Los
requisitos y efectos de las políticas anteriores del régimen, de
cierta manera limitan su capacidad presente para adoptar y ejecutar
políticas contrarias.
3. El
sistema puede convertirse en rutinario en cuanto a su modo de obrar y
ser menos apto para ajustarse rápidamente a situaciones nuevas.
4. El
personal y los recursos ya destinados para las tareas habituales no
estarán fácilmente disponibles
para
nuevas necesidades.
5. Los
subordinados, temerosos de no complacer a sus superiores, pueden no
proporcionar todos los detalles de la información que los dictadores
necesitan para tomar decisiones.
6. La
ideología puede erosionarse; los mitos y símbolos del sistema
pueden perder su solidez.
7. Si
hay una fuerte ideología que influye en la visión de la realidad,
una adhesión firme a la misma puede ser causa de desatención de las
condiciones y necesidades reales.
8. El
deterioro de la competitividad y eficiencia de la burocracia, o los
excesivos controles y regulaciones, pueden volver ineficaces las
políticas y operaciones del sistema.
9. Los
conflictos institucionales internos y las rivalidades y hostilidades
personales pueden dañar, o aún interrumpir, las operaciones de la
dictadura.
10. Los
intelectuales y los estudiantes pueden impacientarse por las
condiciones o restricciones o el enfoque doctrinario y la represión.
11. El
público en general puede, con el tiempo, volverse apático y hasta
hostil al régimen.
12. Las
diferencias regionales, de clase o nacionales pueden agudizarse.
13. La
jerarquía del poder de una dictadura es siempre, hasta cierto punto,
inestable y a veces lo es extremadamente; los individuos no
permanecen inmutables en sus posiciones y rangos, sino que pueden
elevarse o caer a otros niveles, o ser separados por completo y
sustituidos por un personal nuevo.
14.
Sectores de la policía o de las fuerzas militares pueden actuar para
lograr sus propios objetivos, aún cuando esto sea contra la voluntad
de los dictadores en el poder, y llegar hasta el golpe de estado.
15. Si
la dictadura es nueva, necesita tiempo para afianzarse bien.
16.
Como en una dictadura muy pocos toman muchas decisiones, es probable
que ocurran errores de juicio, de política o de acción.
17. Si
el gobierno está buscando evitar estos peligros, y descentraliza los
controles y la toma de decisiones, su control de los puntos clave
para el poder puede deteriorarse aún más.
La lucha no violenta requiere una pérdida del miedo y un mayor
control sobre sí mismo, por una parte, y tiende a producir este
efecto frente al gobierno y su represión brutal.
Esa pérdida del miedo, o el control sobre sí mismo, es un elemento
clave para destruir el poder que los dictadores tienen sobre la
población en general.
Desde
la perspectiva del movimiento, el clandestinaje no sólo tiene sus
raíces en el miedo sino que contribuye a aumentarlo.
Esto
reblandece el espíritu de la resistencia y reduce el número de
personas que podrían participar en una acción específica.
También
puede contribuir a que dentro del movimiento, haya sospechas y
acusaciones, a menudo injustificadas, acerca de quien podría ser un
informante o un agente de los contrarios.
El
secreto también puede afectar la habilidad de un movimiento para
persistir en la práctica de la no violencia.
Al
contrario, la franqueza en cuanto a planes e intenciones contribuirá
a dar la imagen de que el movimiento de resistencia es en extremo
poderoso.
En
todas las etapas del conflicto es necesario mantener un
comportamiento intachable en la acción no violenta.
Factores
como el no tener miedo y el mantener la disciplina no violenta deben
estar siempre presentes.
Es
importante tener en cuenta que va a necesitarse un gran número de
gente para efectuar grandes cambios.
Esa
cantidad de participantes confiables sólo se puede obtener
manteniendo el más alto nivel de comportamiento.
La
resistencia no violenta:
Disciplinada y valiente, frente a la brutalidad de los dictadores
puede producir desazón, descontento o desconfianza, y, en
situaciones extremas, hasta el amotinamiento entre los propios
soldados y el personal al servicio de la dictadura.
Para aumentar las posibilidades de éxito, los líderes de la
resistencia necesitarán formular un plan de acción global, capaz de
fortalecer a la gente que sufre, debilitar la dictadura, después
destruirla, y construir una democracia duradera.
Para poder llevar a cabo tal plan de acción, es necesario hacer un
cálculo minucioso de la situación y de las opciones para una acción
eficaz.
Toda
la planificación estratégica, sin embargo, requiere que los
planificadores de la resistencia tengan una profunda comprensión de
toda la dinámica del conflicto, y que le presten atención a
los factores
históricos, gubernamentales,
militares, culturales, sociales, políticos, sicológicos, económicos
e internacionales inclusive.
Las estrategias sólo pueden desarrollarse en el contexto de la lucha
particular y sus antecedentes,
no basta con derribar la dictadura, o quitar a los dictadores
actuales.
El objeto de estas luchas debe ser el establecimiento de una sociedad
libre,
En particular, los estrategas tienen que dar respuesta a muchas
interrogantes fundamentales como éstas:
• ¿Cuáles son los principales obstáculos para lograr la
libertad?
• ¿Qué factores facilitarían el alcanzarla?
• ¿Cuáles son los puntos fuertes de la dictadura?
• ¿Cuáles son las diversas debilidades de la dictadura?
• ¿Hasta qué punto son vulnerables las fuentes de poder de la
dictadura?
• ¿Cuáles son los puntos fuertes de las fuerzas democráticas y
de la población en general?
• ¿Cuáles son los puntos débiles de las fuerzas democráticas y
de la población en general, y cómo
pueden corregirse?
• ¿Cuál es la posición de terceras personas no inmediatamente
involucradas en el conflicto que están ayudando, o podrían ayudar,
bien a la dictadura, bien al movimiento democrático y cómo podrían
hacerlo?
Escogiendo los medios:
A nivel de gran estrategia, se necesitará que los estrategas escojan
el medio de lucha idóneo que ha de emplearse en el conflicto
venidero.
Necesitan evaluar las ventajas y limitaciones de varias técnicas
alternativas de lucha, tales como la beligerancia militar
convencional, la guerra de guerrillas, el desafío político y otras.
Para llevar a cabo esta selección, los estrategas necesitan
considerar interrogantes como las siguientes:
¿Estará el tipo de lucha que se escoja dentro del marco de las
capacidades de los demócratas?
¿Utilizará la técnica escogida las fuerzas de la población
dominada?
¿Enfoca la técnica escogida las debilidades de la dictadura o busca
golpearla donde está más fuerte?
¿Los medios que se usen ayudarán a los demócratas a cobrar más
confianza en sí mismos, o dependerán de terceras personas o de
proveedores externos?
¿Qué historial tienen los medios escogidos de haber servido para el
derrocamiento de otras dictaduras?
¿Producirán un aumento, o una disminución en la cantidad de
víctimas y otras pérdidas que podrían ocurrir en el conflicto
venidero?
Asumiendo que se vaya a tener éxito en cuanto al derrocamiento de la
dictadura, ¿Qué efecto tendrían los medios escogidos en el tipo de gobierno
que emerja después de la lucha?
Es necesario excluir los tipos de
acción que se consideren contraproducentes para el desarrollo de la
gran estrategia.
Planificando para la democracia:
Debemos recordar que el objetivo de la gran estrategia contra la
dictadura no es simplemente la caída de los dictadores sino
establecer un sistema democrático y hacer imposible el surgimiento
de una nueva dictadura.
Para alcanzar estos objetivos será necesario que los medios de lucha
que se escojan contribuyan a cambiar la distribución del poder
efectivo de la sociedad.
Bajo la dictadura, la población y las instituciones civiles de la
sociedad han sido demasiado débiles y el gobierno demasiado fuerte.
Si no se corrige este desequilibrio, la nueva camarilla, si así lo
quisiere, podría ser tan dictatorial como la anterior.
Una "revolución palaciega" o un golpe de estado, por
consiguiente, no es bienvenido.
El desafío político contribuye a una más equitativa distribución
del poder efectivo, mediante la movilización de la sociedad contra
la dictadura.
Ayuda del exterior:
Como parte de la preparación de la gran estrategia, se
necesita calcular qué papel han de jugar la resistencia interna y
las presiones externas en la desintegración de la dictadura.
En este análisis, hemos insistido que la fuerza principal de la
lucha debe provenir del interior mismo del país.
El nivel que llegue a alcanzar la ayuda internacional dependerá de
cuánto pueda ésta ser estimulada por la lucha interna.
Como un complemento muy limitado, se pueden hacer esfuerzos por
movilizar la opinión pública mundial contra la dictadura desde un
punto de vista humanitario, moral o religioso.
Se puede trabajar para lograr que los gobiernos y las organizaciones
internacionales apliquen sanciones diplomáticas, políticas y
económicas contra la dictadura.
Éstas podrán ser embargos económicos o de armamento, reducción de
los niveles de reconocimiento diplomático, negación de asistencia
económica y prohibición de inversiones en el país bajo una
dictadura, expulsión del gobierno dictatorial de las diversas
organizaciones internacionales y de los organismos de las Naciones
Unidas.
Además asistencia internacional como ayuda financiera o de
comunicaciones.
Recuérdese que no hay un curso prescrito, ni se puede crear un
modelo de estrategia para cada movimiento de liberación contra las
dictaduras.
En todos los casos los lineamientos generales de la gran estrategia
se darán a conocer a los dictadores y esto, potencialmente, puede
llevar a aquéllos a ser menos brutales en su represión, a sabiendas
de que, políticamente, puede salirles el tiro por la culata.
El haber sido alertados sobre las características especiales de la
gran estrategia podría también contribuir a causar disensiones o
descontento entre los partidarios del dictador.
Estas estrategias, en su momento, van a incorporar y dirigir una
serie de movimientos tácticos que aspiran a infligir golpes
decisivos contra el régimen de los dictadores.
Para un desafío político exitoso contra una dictadura, es esencial
que la población capte la idea de la no cooperación.
La idea básica es sencilla.
Si un número suficiente de subordinados se rehúsa a seguir
cooperando por un tiempo suficiente a pesar de la represión el
sistema opresivo se debilitará, y acabará por desplomarse.
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